Morimos desde que nacemos y, en el camino, se pierden hermanos, amigos, padres, amores, Dios, salud y juventud. La muerte es inexorable y el dolor por las ausencias, ineludible.
La vida es la más importante de las cuestiones. ¿Qué hacer ante una existencia finita, absurda y dolorosa? ¿Hay esperanza?
El inicio de la esperanza es aceptar el absurdo de la existencia, que nos acerca a la muerte; admitir las ausencias y su dolor y acoger, como Sísifo, cada día la roca.
Los tres pilares de la esperanza son la rebeldía, la voluntad y la libertad: la rebeldía de aceptar lo que no puedo controlar; la apasionada voluntad de vivir y la libertad para crear mi propio sentido, mi esperanza.


Octavio Carlos Sáez Valverde (Salamanca, 1951).
Realiza estudios de Magisterio, Filosofía y Ciencias de la Educación y Psicología Clínica en la UCM.
En la vida profesional realiza su labor docente en diferentes niveles de enseñanza, teniendo responsabilidades de organización y dirección. Asimismo, imparte numerosos talleres y cursos en la formación de profesores y escuelas de padres, y ha publicado dos libros de texto y artículos sobre educación e inteligencia emocional.
Ausencias y esperanza está formado por poemas escritos a lo largo de varios años y estructurado en cuatro partes: «La muerte», «Ausencias», «Esperanza» y «Dios y otros asuntos».
En la primera y segunda partes, reflexiona sobre la inevitabilidad de la muerte, la experiencia del dolor de las ausencias y la aceptación de ambas para poder construir las razones de la esperanza que conforma el tercer bloque. El cuarto, «Dios y otros asuntos», lo forman veinticuatro epigramas con contenido sobre los tres primeros.
