Vuelve a salir el sol un día más: el mismo astro que compartieron muchos días don Álvaro de Bazán y Guzmán y don Miguel de Cervantes Saavedra, y que ahora podremos seguir contemplando en el 500.º aniversario del nacimiento del marino ilustrado y del escritor soldado, nacido unos años más tarde.
Bazán y Cervantes son dos figuras fundamentales para comprender la complejidad política, cultural e ideológica del Siglo de Oro español a través de la convergencia de sus respectivos legados. Ambos vivieron un periodo de máxima expansión imperial, y sus vidas se entrelazaron en hitos militares como la batalla de Lepanto, la logística previa a la Armada Invencible y su presencia en tierras manchegas.
Mientras Bazán es retratado como el marino invicto de linaje privilegiado, Cervantes emerge como el genio literario marcado por la penuria económica y el cautiverio. Ambos comparten una conciencia histórica en la que la representación literaria que plasma Cervantes funciona como legitimación del prestigio imperial. Sin embargo, la posteridad trató a ambos de maneras muy diferentes: Cervantes alcanzó un reconocimiento universal, mientras que la figura de Bazán se desvanecía gradualmente en el olvido colectivo.
Destaca, en este sentido, la profunda admiración de Cervantes hacia el marqués de Santa Cruz, a quien inmortalizó en sus obras como un héroe legendario. Esa admiración permitió, junto con la de otros escritores, que, «en los siglos venideros», la figura de Bazán no cayera en el olvido total.
Antonio Díaz Medina. Aprendiz de todo, maestro de nada y síntomas claros de polimatía de nivel básico.
Sin cura a medio plazo, pero con versatilidad y actitud para afrontarla.
